sábado, 10 de marzo de 2012

Historia del Día del Médico Venezolano

10  de marzo Día del Médico Venezolano
Fecha fue instaurada  en honor del Dr. José María Vargas


El 10 de Marzo de cada año se celebra el día del Médico en Venezuela, en honor del nacimiento del doctor José María Vargas, médico cirujano, científico, catedrático y quien fuera primer rector de la Universidad Central de Venezuela, médico a carta cabal, en cuyo honor y como una manera de perpetuar su memoria, los galenos venezolanos celebran su día; además Vargas fue político, escritor y presidente de Venezuela.

Esta fecha fue instaurada en el año 1955, durante una reunión celebrada en la sede de la Federación Médica Venezolana, en la que se aprobó por unanimidad la propuesta del doctor Ángel Bajares Lanza, de adoptar el 10 de marzo como Día del Médico Venezolano.

Biografía
Considerado un innovador y renovador de los estudios de medicina en nuestro país, el doctor José María Vargas nació en La Guaira el 10 de marzo de 1786. Sus padres, don José Vargas Machuca y doña Teresa de Jesús Ponce, vista sus aptitudes para el estudio y su preocupación por el bienestar de sus semejantes se esmeraron por darle una buena educación, hasta el punto, que el joven egresa del Real Colegio Seminario Pontificio de Santa Rosa, con el título de bachiller en filosofía y letras, a la edad de 17 años y posteriormente obtiene el titulo de licenciado y doctorado en medicina de la Universidad de Caracas, con sólo contaba 22 años de edad.
Una vez graduado viaja a la ciudad de Cumaná a ejercer su profesión, posteriormente regresa a su pueblo natal, donde tiene la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos al salvar la vida a decenas de heridos sorprendidos por un violento terremoto de 1812.
Superada esta difícil, pero invalorable etapa, se marcha a Europa en busca de mayores conocimientos médicos y tras obtener el título de maestro del Real Colegio de los Cirujanos de Londres, retorna al país para dedicarse a dar clases en la Universidad Central de Venezuela, centro de estudios superiores que por sus aportes y méritos lo designa su primer rector.
En 1825, decidió regresar y establecerse en Venezuela de manera definitiva. Desde su llegada se dedicó de inmediato al ejercicio de su profesión, incorporándose además a la Universidad de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827, después de la reorganización de dicha universidad por el Libertador, fue electo rector, el primer rector médico, como lo permitían ya los nuevos estatutos. Es a partir de esta época, cuando Vargas recibe el reconocimiento y el respeto de diversos sectores de la sociedad caraqueña, debido a su exitosa labor administrativa, gracias a la cual consiguió poner al día las cuentas de la universidad. Por otra parte, además de sanear las rentas de la universidad, se dedicó a reorganizar las diversas facultades, crear nuevas cátedras, a las reparaciones físicas de los locales, a la organización de bibliotecas, y a relacionar la universidad con otros planteles. En consecuencia, al término de su desempeño como rector, la universidad se había convertido en un modelo de eficacia administrativa y en un prestigioso centro de estudios.
Como profesor de anatomía, inauguró las disecciones de cadáveres, procedimiento que era sumamente novedoso para la época, lo que le confirió extraordinaria reputación como docente. En 1827 fundó la Sociedad Médica de Caracas, con la cual se comenzaron a practicar reuniones científicas en el país. Durante este período desarrolló además una amplia labor de investigación en el área botánica, que le llevó a establecer relaciones con hombres notables de esta ciencia en el mundo entero. Como ejemplo de esta circunstancia, tenemos que De Candolle, uno de los más grandes botánicos de la época, bautizó algunas plantas con el nombre de Vargasia en homenaje a los trabajos realizados en la materia por Vargas. En 1829, al ser fundada en Caracas la Sociedad Económica de Amigos del País, Vargas fue designado su primer director. Una vez concluido su rectorado, Vargas se dedicó de lleno a la instrucción, fundando en 1832 la cátedra de Cirugía. Por otra parte, simultáneamente con sus actividades científicas y educativas, Vargas tomó parte en las actividades políticas, asistiendo al Congreso Constituyente de 1830, donde desplegó una gran actividad en las comisiones de trabajo, en las sesiones plenarias y en mucha oportunidades salvó su voto al estar en desacuerdo con algunos planteamientos del Libertador, lo que no obstante, no le impidió ser nombrado ese mismo año como albacea testamentario de Bolívar.



Dr. José María Vargas.



Vida Política

En la Venezuela de 1834, fue el papel protagónico de la vida política era ejercido por los jefes militares que habían tomado parte en la Independencia venezolana y de los otros países bolivarianos. Cuando se inicia el debate sobre los candidatos para el período presidencial (1835-1839), el nombre de José María Vargas comienza a ser nombrado con insistencia, especialmente entre los círculos intelectuales que expresaban una actitud antimilitarista. Por tal motivo, ciertos sectores de la sociedad venezolana que veían con desconfianza a esta multitud de hombres que tenían lógicas ambiciones políticas y de poder, trataron de reforzar el poder civil mediante la prestigiosa figura de José María Vargas. En este sentido, la opinión pública caraqueña y nacional, comenzaron a presionar sistemáticamente a un reticente Vargas para que aceptara la primera magistratura, a lo que accedió finalmente. Fue electo presidente en las elecciones de 1834, voto ratificado por el Congreso el 6 de febrero de 1835 y se encargó de la presidencia el día 9.
La rivalidad existente entre los Militares que no admitían que los civiles ejercieran el poder en desconocimiento de su obra en la Guerra de Independencia, aunado a la pugna entre algunos civiles que apoyaron a José María Vargas, y a la indiferencia premeditada de José Antonio Páez, ocasionaron a ultranza y choques armados, que llevaron trágicamente a la deposición del Presidente de la República.
El 30 de marzo de 1835, 21 días después de juramentarse, el Presidente José María Vargas presentó su renuncia al Congreso, la cual no fue aceptada. Se mantuvo en su cargo hasta que la Revolución de las Reformas comandada por Santiago Mariño, lo despojara del poder el 8 de julio, por lo cual tuvo que exiliarse en Saint Thomas. Con la caída de Vargas, se presentó en el país un estado de anarquía, unos clamaban por el federalismo, otros la integración con la Nueva Granada, y algunos la guerra a muerte contra los liberales.
Mientras el General Páez derrotaba a los revolucionarios, Vargas fue llamado de nuevo al gobierno, recuperando la magistratura el 20 de agosto de 1835. Pero hostilizado constantemente desde el poder Legislativo, formado en su mayor parte por el grupo paecista, renunció irrevocablemente ante el Congreso el 24 de abril de 1836.
Después de su experiencia como Presidente, se dedicó completamente a la educación por el resto de su vida.

Últimos años y legado

Su labor educacional fue vasta. Estuvo al frente de la Dirección General de Instrucción Pública, elaborando proyectos y reglamentos para establecer la educación primaria y mejorar la Academia de Pintura. Declinó el cargo de Plenipotenciario en Londres, para poder trabajar más activamente en favor de la instrucción pública. Fue autor del Código de Instrucción Pública para Universidades y Academias. Actuó en el Parlamento como Senador.
En 1842, con gran satisfacción de su parte, integró la comisión que viajó a Santa Marta para repatriar los restos del Libertador.
Con la salud quebrantada, se trasladó después a los Estados Unidos, recibiendo honores en muchas sociedades científicas. Murió en Nueva York el 13 de julio de 1854. Sus restos reposan actualmente en el Panteón Nacional. La tierra donde nació convertida en estado, lleva su nombre, y la masonería venezolana, aun le rinde homenaje, por su acción cultural para impulsar el progreso de Venezuela

Citas del Dr. José María Vargas

"Tal vez la naturaleza no nos arrancó del seno de la tierra, sino para darnos el placer enorme de volver a ella".


"Todos los hombres son aptos para perpetuar la especie; la naturaleza forma y escoge aquellos que son dignos de perpetuar la idea"

“El mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”.


FUENTES:

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